"En la noche, cuando las hadas susurran los secretos de las estrellas. Mientras el ciclo de la oscuridad permanece, silencioso y quieto, mi figura se transforma.
Escucho los pensamientos de aquellos quienes culpan a las reacciones en cadena, quienes le llaman destino y lo maldicen. Observo a los que le confiesan diariamente su amor a la Luna. Leo los pensamientos de aquellos que se sienten solos y abandonados. Saboreo una pizca de los sueños fantásticos y de las pesadillas nocturnas. Siento como míos, los temblores de aquellos que me temen.
Consiento que el frío invernal los envuelva, así pueden encontrar alivio, cuando encuentran que su cuerpo aún se entumece, cuando se dan cuenta de que necesitan calor, cuando notan que siguen vivos.
Soy el rigor mortis que muchos, por el resto del tiempo que les quede en la Tierra, claman que llegue. Ellos saben que las sombras también son cálidas y acogedoras.
¿Y aquellos que resplandecen en la densa oscuridad?, amando y viviendo con tanta intensidad,incluso parecen una fantasía para mi. Jugando a ser la luz en el camino de algunos y la perdición en el de otros, son seres caprichosos que viven en libertad. A veces me doy el lujo de mover un poco de su cegadora y cálida luz a lado de los más oscuros cuerpos inertes.
<<¿Podrían ver así que las cadenas que los atan no tienen candados?, ¿Que sus alas no están quebradas?, ¿Ahogarán su desesperanza en la belleza que reside dentro de ellos? >>
Al final, concluyo que tal vez así puedan esperar un poco más por mi.
No parece que se percaten, me mantengo alojado en sus corazones, en su alma, mente y cuerpo, ellos jamás han necesitado llamarme. Aún así, por alguna razón extraña, cuando me miran a los ojos, ellos se sorprenden."

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