Me odio al respirarte y al olvidarte, cuando te recuerdo en momentos felices y permito que de nuevo te adueñes de mi tristeza. Odio todo lo que tiene que ver contigo y te une a mi, también, todo lo que tenga que ver conmigo que te recuerde a ti.
Lo odio porque me lastima pero lo amo, con la misma intensidad lo amo.
Amo haberte conocido y observado, de cerca o de lejos; que me dejases descansar y esconderme en tus brazos más de una vez. Amo todo eso que odio por el dolor que causa ahora, pero la vida no se detiene a consolarte, ¿O sí?

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